abril 17, 2008

La muerte de las abejas relacionada con los cultivos transgénicos.

Fuente: despiertateya.blogspot.com.


"Un estudio sobre la epidemia mortal que afecta a la colonia de abejas, informa que ha aumentado de manera significativa desde el uso de OMG (semillas transgénicas) en la agricultura. Estas enfermedades se encuentran principalmente en el aparato digestivo del sistema.

Las abejas que están ingiriendo polen OGM están teniendo graves problemas digestivos, tan grave que la enfermedad es terminal. Después de los estudios de la autopsia, el rasgo más alarmante es que el intestino inferior muestra una enfermedad similar al Cancer de Colon en lo humanos.

¿Podría ser que los seres humanos están pasando por el mismo proceso con la aparición de cáncer de colon?"


abril 15, 2008

"PINYOLÀ " - COMUNIDAD VALENCIANA - ESPAÑA.

Pinyolà. Una trampa mortal para una incalculable cantidad de insectos polinizadores.

Los estudios de los últimos años alertan de una alarmante disminución del número de insectos polinizadores y de la creciente disminución de fertilidad en las semillas. De sobra conocida es la importancia de las abejas en la función polinizadora y la evidente labor ambiental de la apicultura.

En primavera, muchas hectáreas de naranjos comienzan a florecer en la Comunidad Valenciana. Es la floración más potente y que más insectos polinizadores atrae. La conselleria de agricultura de esta comunidad en una arrogante muestra de su inoperancia y estupidez, permite fumigar el naranjo en plena floración. Algo impensable en el resto de frutales, inadmisible en el resto de comunidades y asombroso para el resto del mundo "civilizado".
Podemos fácilmente intuir la colosal catástrofe ecológica que produduce la aplicación de plaguicidas sobre la flor, en el momento en que más actividad polinífera atrae.

Y aquí no queda todo.
El apicultor, que durante siglos ha convivido con agricultores por mutuo beneficio, es desde hace unos años expulsado por este asombroso decreto, de la única floración realmente útil para el mantenimiento de la apicultura en esta comunidad, viéndose obligado a trashumar a otras comunidades.

Todo esto por la polinización cruzada, que hace aparecer semillas en las variedades "sin semilla" introducidas hace unos años y que en otras comunidades ha sido eficazmente solucionado con una correcta ordenación de cultivos.


Año tras año las quejas de apicultores y las soluciones alternativas que se presentan, son completamente desoídas por la consellería. Los agricultores tampoco parecen comprender el daño que se está causando o prefieren callar (mas vale malo conocido...) a defender a su fiel compañera.


La abeja y el apicultor tienen más que ganado su derecho en esta comunidad.
Bicorp (Valencia) Cueva de la araña. Pintura rupestre que muestra a una mujer recogiendo miel de un panal silvestre.
Símbolo universal de la apicultura.







Armas para salvar el planeta: Abejas.

marzo 18, 2008

Consume miel del terreno y de temporada.

Cuando termina una floración el pequeño apicultor extrae la miel de los panales y la deja reposar en decantadores para separar las impurezas. Este proceso no se puede alargar, si no, la miel se endurece y se hace casi imposible de envasar sin ser removida o calentada, perdiendo así aroma, sabor y propiedades.
En algunas tiendas también se vende miel recién envasada de muy buena calidad.

No ocurre así cuando la miel es vendida a un gran almacén. Allí permanecerá hasta que lo imponga la demanda. Entonces es mezclada y calentada para hacer posible su envasado y distribución hasta las estanterías del supermercado.


El sibarita de las mieles disfruta de las floraciones en sus paseos por los campos y busca al apicultor de la zona para encargarle la miel recién envasada. Así, tras la efímera floración, destapa en su casa un frasco de energía floral y rememora olores y sensaciones absorbiendo la energía de aquel sol. Vamos, un regalo "de" o "para" los dioses.

Miel Cristalizada como exfoliante natural.

Entre las numerosas propiedades de la miel se encuentra la de nutrir e hidratar la piel.

La miel nos aporta vitaminas, oligoelementos y aminoácidos, y cuando se endurece y cristaliza (a menos que haya sido calentada para evitar este proceso natural) se convierte en un agradable exfoliante eliminando células muertas y regenerando la piel.
Se puede aplicar con agua para reducir su viscosidad y facilitar su aplicación, y se elimina rápidamente con agua tibia.
Además aporta agradables sensaciones a la vista, tacto, olfato y gusto, dejando la piel relajada, suave y sedosa.

Algunos también nos afeitamos con ella.

Si nunca lo has probado, pruébalo a poder ser con una miel de confianza.

enero 30, 2008

Suena el despertador... !


Ya en la cena de noche buena el espíritu de la colmena comenzó a despertar. El gran reloj solar comienza a ascender cada día un poco más. Con los primeros rayos de sol las abejas ya "ensueñan" néctar...






...y suena el despertador.

Cualquier viento frío o helada echará a perder su delicada flor, pero se arriesga para ser el primero. Las primeras gotas de su néctar llegan a las colmenas y un ejército de abejas despierta para ponerse a su servicio. Hay que quitarse las legañas, que al almendro le explotan las yemas y en la colmena no existe la "virtud" de la pereza. Comienza la temporada.

noviembre 18, 2007

Recogiendo miel antes del frio.

Recogiendo miel antes del frio.


Gotas de miel y bolas de polen que caen sobre los cabezales al extraer los cuadros,
señal de que recogen miel y tienen cría.





Mandala solar.

julio 28, 2007

Corte de miel de Tomillo.






Terminó la floración de tomillo en la sierra y antes de salir en busca del espliego y la carrasca hemos recogido de las colmenas parte de la miel que guardaban (proceso que se denomina corte o castra), así además de intentar ganarnos la vida, las aligeramos un poco de peso.



Cortando un panal de miel de Tomillo.

junio 05, 2007

Derecho al pataleo.

A pesar de la imagen bucólica que de la apicultura se tiene, lo cierto (y cualquier colmenero lo ratificará) es que su dureza hace desistir a más de uno.
Es fácil imaginar la incomodidad de ir enfrascado en un traje espacial, el calor, el peso de las colmenas, la posición de trabajo que balda riñones y espalda y por supuesto los picotazos (pues no se olvide que trabajamos con ganadería "brava"). Estos obstáculos son ampliamente superados por la afición del apicultor, pero la soga que hace dudar de la continuidad de esta profesión en nuestro país viene de la mano de la administración. El precio del carburante, el bajo precio de la miel debido a la importación (solo aclarar que la miel española es más apreciada fuera, sobre todo en Alemania, que dentro de nuestro país, aquí consumimos miel china que sale más barata a los intermediarios), nuevas enfermedades, reiterado uso de pesticidas que en otros países ya han sido prohibidos, controles veterinarios con poca eficacia y gran desconocimiento del verdadero problema, a lo que se suma en la Comunidad Valenciana el chapucero decreto de "la Piñolá" (al que dedicaremos una entrada) que condena al apicultor a alejarse del naranjo debido a un inexistente plan de ordenación de cultivos citrícolas, privándole así de la excelente miel de denominación de origen que los apicultores venían trabajando durante años.
Por supuesto en ningún lugar se nombra la labor polinizadora de la que se beneficia el entorno natural, la agricultura y en consecuencia la vida.
Este problema es extensible a todos los trabajos del campo. Agricultores y ganaderos sufrimos la dejadez y estupidez de instituciones. El campo agoniza hasta que a alguien se le ocurra poner parkímetros en los prados o a cobrar el aire puro.
Aún así pocos pastores querrán dejar de serlo, pocos agricultores cambiarán el cuidado de su tierra por un trabajo más remunerado, y pocos apicultores los aguijonazos por despachos. Y es que nosotros sí le damos valor al campo:


Lluvia y atasco yendo a la oficina.






La oficina.

En la Sierra.






Tras recoger del tomillo y el azahar en el valle a unos 100m de altitud, trashumamos hacia las sierras del Maestrazgo y a unos 1800m situamos el colmenar entre tomillares, en un paisaje idílico, lejos de contaminación y sulfatos.